La mucosidad en niños y bebés

Las enfermedades respiratorias infantiles son muy comunes, y hay que estar atentos para que un simple resfriado no se convierta en algo más grave. Es conveniente lograr disminuir la mucosidad de los bebés que, además de ser molesta, puede derivar en otros problemas como bronquiolitis.

A lo largo del año, pero especialmente en otoño e invierno, es normal que en guarderías y escuelas prosperen las infecciones respiratorias. Es difícil evitarlas, pero vamos a proponeros una serie de medidas que ayudarán a prevenirlas y a mantenerlas más controladas.

Veamos cuáles son algunas de las opciones que tenemos para ayudar a disminuir la mucosidad de nuestros bebés:

1.- Mantener la hidratación dándoles de beber con frecuencia. También es importante que coman en pequeñas cantidades, varias veces al día, pero sin forzarles.

2.- Es necesario despejarles la nariz realizando lavados nasales con suero fisiológico. Si es posible, y para evitar que el bebé realice movimientos bruscos, lo podéis hacer entre dos personas.

Mucosidad en los bebés

3.- Dejarles llorar. El llanto abrirá sus vías respiratorias y les permitirá movilizar las secreciones.

4.- Colocar al bebé en una posición de treinta grados elevando su cabeza. Con un pequeño cojín en la parte superior de la cuna bastará.

5.- Evitar siempre exponerles al humo del tabaco, tanto en casa como fuera de ella.

Humidificador

6.- En invierno, para evitar la sequedad del ambiente por el uso de la calefacción, conviene usar humidificadores. Podemos colocar una botella de cristal  (un cuenco o vaso también sirve) llena de agua al lado del radiador. 

Con esto conseguiremos hacer el ambiente más respirable. Conviene no utilizar humidificadores eléctricos, ya que son difíciles de limpiar y acaban llenándose de ácaros y bacterias. Es mejor usar un recipiente como el de la imagen.

7.- En caso de obstrucción bronquial con ruido y pitidos, es conveniente que acudáis a un fisioterapeuta que podrá ayudarle a respirar mejor.

Lactancia

8.- La lactancia materna protege a los bebés de infecciones. Cuanto más tiempo se amamante a un niño, más defensas tendrá frente a los virus.

9.- Evitar salidas innecesarias. Si el niño está enfermo es preferible no exponerle y exponer a otros a posibles contagios o infecciones. Si se puede debemos procurar no llevarle a la guardería y no sacarle de casa poco abrigado.

10.- Si la situación del bebé empeora y deja de comer o beber, conviene llevarle urgentemente al médico para evitar la deshidratación que podría tener consecuencias graves.


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